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Reseña Histórica

El Carmen de Viboral (Antioquia) es uno de los pueblos artesanales más reconocidos en el territorio Colombiano. Allí, es tradicional trabajar la loza con decoración en bajo esmalte desde hace más de 100 años.

El doctor Silvio Villegas, en una breve excursión a tierras carmelitanas durante las primeras décadas del siglo XX, realizó la siguiente descripción:

"Como industria típica la locería del Carmen no tiene precio; sólo en Méjico y en los antiguos países coloniales se encuentra algo semejante. En una aldea antañosa, contrita, recogida, de noble ambiente creó una industria esencialmente terrígena. (En rústicos molidos de piedra se prepara y refina el finísimo caolín). Sencillos decoradores pintan sobre la loza cruda dibujos primitivos. El caolín es de calidad tan admirable que a pesar de los métodos de elaboración se produce allí una loza de singulares excelencias. Pepe Mejía el nobilísimo artista, ha diseñado verdaderas maravillas de decoración con motivos indígenas y tropicales que harán de los productos del Carmen y de Caldas la más clásica industria colombiana.

Fabrica Ceramica-23 

Sin embargo, durante el Siglo XX, en especial las últimas dos décadas de este periodo, el trabajo artesanal y en general la cerámica de El Carmen de Viboral decayó ante innumerables circunstancias económicas, políticas y sociales, que afectaron no sólo la calidad de la producción de los elementos sino también la consolidación del movimiento artesanal como actividad económica principal del municipio.

No obstante, en las primeras décadas del nuevo mileno el tesón de algunos pocos líderes y artesanos carmelitanos hizo que se retomara esta hermosa labor, reviviendo la esperanza de tener nuevamente una dinámica municipal enmarcada en el hecho artesanal.

Nelson Zuluaga Quintero es uno de los gestores del renacimiento de la cerámica, un hombre ligado al proceso del barro desde su niñez. Su padre, también artesano, le enseñó las primeras técnicas de este maravilloso arte de la tierra. En su adolescencia, Nelson ocupaba gran parte de su tiempo trabajando y aprendiendo oficios varios en la fabricación de la loza: vaciar, forjar, amasar entre otras labores que se convirtieron en lenguajes y elementos cercanos y propios, con los que aquel joven construyó los pilares de sus sueños.

Hacia 1983, siendo apenas un jovencito, el carmelitano comenzó a trabajar en áreas como el colado, pulida y bizcocho, entre otras labores en la Fábrica de Cerámicas La Continental, la fábrica más grande, tradicional y que generaba más empleos en El Carmen de Viboral .
En esta empresa, ya no queda muro alguno. La crisis llegó a esta fábrica años después y en 1997 la empresa cerró dejando sin empleo a más de 300 trabajadores carmelitanos.

"Al encontrarme desempleado y además casado y con familia; me puse a pensar que era una buena oportunidad de emprender un proyecto de vida, "Fábricas Renacer", creando una microempresa, para así buscar el sustento de mi hogar y también recuperar la mano de obra calificada que había quedado cesante por el desplome de dicha empresa",

recuerda Nelson Zuluaga. Fue así como desde su creación, Cerámicas Renacer se ha convertido en el pilar de una nueva aventura para este antiguo pueblo de alfareros y agricultores. Hoy en día, Renacer piensa en nuevas experiencias estéticas partiendo de la decoración que es tradicional; investiga y desarrolla nuevas alternativas para que su cerámica, decorada a mano, se consolide en el mundo como un conjunto de piezas únicas de gran calidad y de alto valor simbólico.

Hoy, casi 13 años después de su fundación, Cerámicas Renacer se ha convertido en uno de los talleres emblemáticos de la cerámica tradicional de El Carmen de Viboral, con una calidad jamás vista en su historia.

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"Renacer es la trascendencia de la cultura de El Carmen de Viboral. Este pueblo es reconocido por la artesanía y la cerámica hecha a mano. Yo pienso que si Renacer no hubiera hecho ese trabajo, la tradición se hubiera perdido",

dice Juan Fernando Agudelo asesor comercial de la fábrica.

Es por esto que desde su creación y su mismo nombre, este taller de loza busca evocar las ganas de volver a la tradición ceramista carmelitana, la labor del trabajo del engoe, la arcilla y el barro. Dicen sus creadores que Renacer hace alusión al renacimiento y reaparición del trabajo con la loza. Es por eso que hoy en día los decoradores, alfareros, moldeadores y administradores de esta fábrica, vienen trabajando con esta ilusión y han puesto en los objetos cerámicos todo el corazón.