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Problemas de la Cerámica

En los años 60´s se evidenció una decadencia del movimiento ceramista por el poco apoyo gubernamental para realizar importaciones, acceder a los créditos bancarios y capacitar a quienes se dedicaban a los oficios artesanales.


"Muchas fábricas ceramistas carmelitanas no tuvieron capital privado para invertir a tiempo, ni contaron con préstamos, ni con programas de desarrollo o crédito que les permitiera invertir en tecnología o variar la producción en el momento que las condiciones económicas e industriales del país lo exigían. A pesar de que [existían] varias instituciones de crédito en la localidad, las posibilidades reales de acceso de los artesanos al crédito [eran muy escasas], por la poca rentabilidad de producción. Esto les [dificultaba] el pago de intereses, ya que las tasas de interés [eran considerablemente] altas."

problemas


Además, debido a la bonanza cafetera, ingresaron muchas divisas al país y se permitió el gran flujo de moneda circulante, lo que también contribuyó a que se aumentaran las importaciones de toda clase de productos, en algunos casos productos que el país no requería en esos momentos.

Esto contribuyó al debilitamiento del proceso ceramista colombiano. No hubo una restricción de importaciones oportuna y acorde a las necesidades de la industria cerámica nacional. Entonces el consumidor de cerámica, al tener gran suma de dinero, prefirió la compra de cerámica china y japonesa importada, a la producida en el país, por precio y calidad principalmente.


Otras causas del decaimiento de la cerámica como sector productivo del municipio fueron:

  1. La aparición del polietileno, poliuretano, P.V.C Nylon, poli-propileno. En un principio, se pensaba que los productos fabricados con estos materiales eran de mayor calidad y más baratos que las piezas de loza. Las materias primas, la técnica y la maquinaria empleada para la fabricación del plástico, eran de compañías multinacionales muy bien estructuradas. La infraestructura les permitía producir grandes cantidades en poco tiempo.
  2. El uso de materias primas inadecuadas para la actividad ceramista. Las materias primas tienen diferentes componentes, que no en todos los casos son iguales por provenir de vetas distintas, por lo cual el ceramista tenía que probar diferentes combinaciones de materias primas para formar la pasta, sustancia base del trabajo artesanal. Es decir, no se contaba con técnicas y sistemas apropiados para hacer un buen control de calidad de las materias primas, ni se tenían fórmulas patentadas para elaborar los productos cerámicos, implicando con ello que la calidad de los productos se modificara constantemente.
  3. Los métodos rudimentarios de trabajo. Pese a que El Carmen de Viboral contaba con espacios de capacitación en la labor ceramista (Escuela de Cerámica Instituto Jorge Eliecer Gaitán), los procesos de producción eran bastante descoordinados en algunas ocasiones. No había una distribución coherente de los roles y tareas, ni una planeación consciente de los insumos, los tiempos y costos necesarios para la producción. Tampoco se realizaban campañas de promoción de los productos y las fábricas de loza. Había un desconocimiento generalizado sobre las normas de seguridad mínimas y las técnicas de trabajo.
  4. La inflación. En el municipio de El Carmen de Viboral se presentó una carencia de recursos naturales como las arcillas y la leña. Para contrarrestar la escasez de la arcilla, se tuvo que traer de las vetas de Llanogrande y el municipio de La Unión. Esto significó un aumento en el precio de las materias primas. La arcilla traída de Llanogrande representa altos costos, debido a que estos predios están muy valorizados, por eso quienes permitían dicha extracción, exigían altos precios por las arcillas.
  5. La devaluación. La devaluación trae consigo una disminución en los precios de las exportaciones en términos de divisas, y un aumento en el precio de las importaciones en el mercado interno. La industria cerámica se ve afectada, entonces, por el aumento de precios que tienen las pinturas oxidas, básicas para esta actividad y que no se producen en el país.

No obstante, se atribuye al pintor y técnico en cerámica Rafael Ángel Betancur B., el resurgimiento en 1970 y 1980 del movimiento cerámico y de la decoración a mano en la vajillas y piezas sueltas, con diseños que habían hecho famosa la cerámica artesanal y creando nuevas decoraciones que más tarde fueron copiadas por las otras empresas existentes en el municipio.

"De esta forma, se le dio un segundo aire a sus maltrechos capitales por cuanto las vajillas decoradas a mano, tomaban un valor agregado de hasta dos y tres veces el de otras decoraciones sencillas."


Agregaba el periódico El Colombiano: "(...) Se ha iniciado también, la fabricación de un sin número de elementos decorativos como: candelabros, ceniceros, apliques, búhos, collares, pesebres, camiones de escalera, y en fin mil y mil motivos, hasta el punto de llegar a ensayos más que profesionales sobre el decorado de porcelana".
Hacia 1987 el personal vinculado a la producción de cerámicas alcanzaba las 370 personas:

  • Cerámicas La Continental LTDA: 250 trabajadores.
  • Cerámicas El Capiro: 65 trabajadores.
  • Cerámicas El Triunfo 55 trabajadores.

Sin embargo, el nulo acceso a las instituciones bancarias para el financiamiento de la tecnología, las dificultades creadas por la competencia de los grandes fabricantes de loza en Caldas y Medellín, hicieron insostenibles las pequeñas empresas que no estaban en capacidad de recapitalizar y tecnificar la producción. Lo que hizo que el movimiento cerámico se estancara por una década más.


En el momento de la crisis, muchos trabajadores dejaron el oficio cerámico y se dedicaron a labores agropecuarias y/o textileras. No volvieron a desempeñar el oficio. En aquellos momentos alrededor del 97% del personal vinculado a la producción ceramista era de El Carmen de Viboral, gran parte de su sustento dependía de este oficio, mostrando la importancia que tenía el trabajo artesanal enmarcado en la loza.